La obra de arte está inmersa en un continuo proceso de crecimiento y renovación. Hacer una obra, reflexionar acerca de ella y continuar haciendo (aprehendiendo) es un proceso cíclico natural para el día a día de un artista. Mi obra madura al mismo tiempo en que yo lo hago, crece o se estanca. Me fue imposible hacer un diario personal, y hacer un diario artístico por separado, era lo mismo, llegó un momento en que no supe en cual debía escribir una cosa u otra. Lo personal y lo artístico, para mí, van siempre muy unidos.

En este momento estoy viviendo un proceso hermoso en el cual me he estado encontrando con los contenidos de mi obra por todas partes. Pasada ya la etapa de estudio, análisis, búsqueda de información, proyectos, primeros bocetos y obras iniciales; estoy soñando con mis temas, presintiéndolos, digiriéndolos,conviviendo con ellos, y posteriormente objetivándolos, llevándolos a obra, obrando.

En mis obras me esmero por que estén presentes tres componentes fundamentales: el contenido dela obra, una buena estructura (soporte), y por último un buen aspecto.Inclusive en ocasiones arriesgo un poco el aspecto de la obra (que se vea agradable o no, en apariencia)  para fortalecer el contenido de la misma.

-“¿Cómo clasificas tu obra?”- Me preguntaba un amigo en estos días… pregunta a la cual es difícil escapar, pues no soy partidario de las clasificaciones. Ciertamente la auto-clasificación es muy limitante y un artista no puede desarrollar su obra con un “sello” en la frente.  –“¿Moderna, post-moderna?”- La respuesta viene desde el contenido de la obra, necesariamente, y sería una obra “sobre-moderna”, mas bien. No habría espacio en estas páginas para desarrollar el tema de la sobremodernidad en mi obra, pero la influencia de la reducción del espacio y el encogimiento del planeta está presente en mi obra; el exceso, la influencia de la superabundancia de información; y la individualización de las referencias (lo personal que hay en la obra) todas presentes en mi obra y características principales dela sobremodernidad.

Tomo una imagen en la cual he introducido varios objetos; y con frecuencia la acompaño con la palabra o palabras correspondientes (escritas en el soporte o a manera de titulo)con la cual se nombra y se piensa dicha imagen. Con materiales tradicionales sobre diversos soportes, o con diferentes programas para la digitalización delas imágenes. Desarrollando series, secuencias casi cinematográficas, por los sucesivos cambios, buscando que aparezca una obra en particular que tenga“algo” distintivo e interesante que resulte de esa fusión de imágenes. Buscando eso impreciso  que Roland Barthes*escribe a cerca de una fotografía de Koen Wessing: “El ejercito patrullando por las calles de Nicaragua; 1970”…“Comprendí rápidamente que su existencia (su “aventura”) provenía de la copresencia de dos elementos discontinuos, heterogéneos por el hecho de no pertenecer al mismo mundo: Los soldados y las monjas”… Así introduzco objetos disímiles: Corazones, copas, ojos, flores, etc., etc. Resultando imágenes con  diversos objetos, fusionadas, intervenidas digitalmente, serializadas, y exacerbadas que hacen colapsar todos aquellos pensamientos que pretenden ordenar esas  palabras con las cuales reconocemos los objetos; como si alcanzáramos el límite del lenguaje y del pensamiento;  siguiendo a Barthes: “Lo que puedo nombrar no puede realmente punzarme. La incapacidad de nombrar es un buen síntoma de trastorno”… Para así, quedarnos solo con la imagen, esa que podemos percibir como un todo, en un instante, de un solo vistazo.

La experiencia Docente.

En 1998 egreso del Instituto Universitario de Estudios Superiores de Artes Plásticas “Armando Reverón” de Caracas y al año siguiente en 1999 ingresé en el Centro Piloto“Luis Eduardo Chávez” del Ateneo de Valencia en donde he impartido diversos cursos como: Dibujo I, Pintura I, Códigos de Expresión, Color, Dibujo y Pintura Libre.

Estar en el Centro Piloto me ha permitido estar rodeado de grandes profesionales y artistas destacados, todos con la loable tarea de dar lo mejor de sí mismos. También he tenido la oportunidad de conocer a muchos alumnos que viven y sueñan con el arte, a los que no dejo de encomendarles la misión que tienen por delante: “Ponerleel corazón a lo que hacen”  prepararse y estudiar para formalizar sus inquietudes artísticas. Y es que, aunque el arte sea un espacio para la creación libre y personal, no se puede andar a la deriva en un sin sentido, las instituciones están para concretar nuestros intereses.En el Centro Piloto “Luis Eduardo Chávez” compartimos nuestros conocimientos,experiencias y nos renovamos constantemente haciendo de esta institución el espacio ideal para crecer, reflexionar y vivir el arte día a día.

* Barthes Roland, La cámara lúcida, Ediciones Paidós Ibérica, S.A., Barcelona,España, 1997.

Jorge A. Rodríguez  (JAR)

Estudió en la Escuela de Artes Plásticas“Arturo Michelena” de Valencia y en el Instituto Universitario de Estudios Superiores de Artes Plásticas “Armando Reverón” de donde egresa como Licenciado en Artes Plásticas en la Especialidad de Pintura. Docente del Centro Piloto “LuisEduardo Chávez” y de la Escuela de Artes Plásticas “Arturo Michelena” impartiendo actualmente en esta escuela las materias de Tecnología Aplicada a las Artes, y Principios de conservación y restauración.

E-mail: jarrodriguezve@gmail.com

Autor: Jorge A. Rodríguez(JAR)

Titulo de la obra “CŒUR”

Imagen digitalizada, año 2003.

“CŒUR” 2003

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